Y no era justo empezar con un ''habia una vez'', porque lo que menos podía ser era un cuento de hadas.
Odiaba esa sensación, y no era sentirla lo que la irritaba, sino que le resultara familiar esa incertidumbre mezclada con tristeza, rabia y confusión.
Recordó ese día. Ese que nadie más podía recordar con tanta dedicación, sí, dedicación porque nadie iba a recordar con tanto detalle ese día, que también nadie pudo vivir como ella.
Pensó en lo que podía significar Carpe Diem, y sonrió porque le parecia absurdo tratar de comprender lo que podía significar, siendo que para cada persona en el mundo podia ser distinto.
Cerró los ojos deseando que todo fuera un sueño, como esos que había tenido mucho antes, pero no podía deshacer las cosas, y abrió los ojos de inmediato, abrumada por la situación, sin poder hacer nada y aún con esa desagradable sensación.
Se levantó y caminó bidireccionalmente durante un buen rato, pensando que eran las 4 dela madrugada y no podía dormir por algo que no tenía pies ni cabezas, por que ya se había esfumado. Se había ido eso que por un tiempo fue real, y que luego pensó que no y luego si y luego no otra vez, se sintió estúpida, avergonzada y abandonada al mismo tiempo, y nadie iba a poder sentir eso como ella.
Las más de mil horas perdidas o talvez malgastadas, ella ya ni sabía si era lo mismo, tal vez no las había perdido del todo y su problema era ser demasiado ilusa, ingenua, loca de patio...
Se frotó la cabeza y no pudo evitar llorar de la rabia (consigo misma), era inútil gritar, nadie podía oir, nadie podía hacer nada más que ella.
Respiró profundo intentando calmarse, aunque fuera imposible, y se sentó nuevamente, ya estaba cansada, no sabía que hacer y era tarde, el insomnio le había ganado la noche sin dificultad alguna, y esa era recién la primera parte.