Y aquí estás, a las cero con cuarenta y dos, sin poder pensar (o talvéz pensando demasiado).
Que ufano, que extraño se siente sentir que una situación se escapa de tus manos aunque pienses que es ''para bien'', porque según tú no puede terminar mal aunque tengas miedo y todos los días te preguntes que va a ser de ti cuando tengas que olvidar caras y vuelvas al '' en reparaciones'' y sabes bien que las opciones que tienes son limitadas, estereotipadas y ya analizadas (un millón de veces?).
Que pasa cuando sabes que mañana tienes un sinfín de cosas que cumplir y te das cuenta de que ya se te olvidó la mitad por no pensar a esta hora...ibas a estar pensando.
Que pasa cuando te das cuenta de que las cosas son invitables pero sutilmente imposibles de algún modo y piensas en lo confuso que es sentir tantas cosas distintas pero iguales.
Que pasa cuando todo se vuelve paradójico y te resistes a seguir lo que es 'correcto', cuando sabes que las situaciones han sido tan naturales, y tan tan únicas a la vez (aunque parezcan no serlo), y no puedes dejar de pensar, de sentir, de soñar, de vivir, de escuchar, de respirar...todo lo que tienes hasta el momento.
Piensas en el propósito que tantas cosas han tenido antes yescuchas en tu cabeza esa frasesita molestosa que dice: todo pasa por algo, y aunque invitablemente piensas 'como si antes no la hubiese escuchado' empiezas a creer que todo encaja y tiene sentido por un momento.
Corroboras que (como dice Coiffeur) de verdad cada segundo...es egoísmo puro y que es precisamente por eso que estás acá (aún) sin poder dormir antes de organizar un poco los pensamientos, las ideas (o que sé yo) y escribir en pocas líneas que todo cruje invitablemente.