
Y ahora, es cuando te extraño más que nunca, cuando llego acá y me doy cuenta de que todo tiene que volver a la normalidad.
No es el hecho de irme temprano, o irme rápido, o no poder despedirme bien de ti. Ahora es cuando más te extraño, porque tú no estás aquí, porque simplemente no hay nadie alrrededor que sea como tú.
Sería exagerado decir que he vivido demasiado, porque tengo recién veintiún años, pero según lo que me ha tocado tantear puedo decir que, nunca (en mi vida) experimenté emociones y/o sentimientos tan variados, en un periodo de tiempo relativamente tan corto, nunca perdí el ánimo por cosas así, nunca lo recuperé sólo por esas otras tantas razones, nunca quise esconderme como hoy o guardarme hasta volverte a ver.
Desde que te conocí, lo que me rodea, lo que me toca, lo que veo, lo que siento, lo que respiro, lo que yo misma toco, todo es distinto. Para bien sé que me cambiaste la vida, de una manera que yo creo ni tú te imaginaste. Lo sigues haciendo, día a día.
Aunque no lo creas, dentro de toda esta locura, donde hay tanta gente que me rodea, me siento tan sola como nunca, y deseo con ansias volver a ese instante en que te veo, cuando estoy contigo y te abrazo, tú me abrazas bien fuerte y me dices con los ojitos quietos ‘gracias por todo’. Sé que es el único momento en que me vuelvo a sentir acompañada.
Aveces te miro y veo que dentro de toda es madurez que posees, eres tan chiquitita para tantas cosas.
Aveces te miro y descubro cuanto has crecido y cambiado sin que tú te hayas dado cuenta.
Y no tengo palabras para describir lo que siento cuando veo que las cosas te superan en esa forma en que te sientes tan desnuda y vulnerable a la vez. Pero si sé, que son esos instantes, que es ese preciso momento cuando tengo más claro que jamás querré irme de aquí, correr huir y dejar de ser lo que soy (y somos) cuando estamos juntas.
Si tú no estuvieras, no habrían instantes como esos y jamás me quedaría mirando el techo de tu pieza abrazada a ti, haciendote cariño en el pelo, deseando que todo dejara de ser como es y fuera de otra forma en que jamás dudaras lo capaz y hermosa que eres a tu manera (y en todas las maneras).
Si tú no estuvieras, jamás hubiera descubierto tantas cosas, jamás hubiera tenido la madurez de realmente aceptar mis defectos y realzar mis virtudes y vivir de la forma en que viví para llegar hasta acá.
Me abriste las puertas de tu alma, para mostrarme que era lo que había ahí, en ese espacio que nadie más conocía, en ese rincón que ni si quiera tú quieres tocar o encontrar, la mayoría de las veces.
La vida es como un escenario, donde hay distintas obras, cuadros y telones; aún en el peor, prefiero que estés tú conmigo y yo contigo.
Si tú no estuvieras, sería alguien, solamente alguien.
Si tú no estuvieras no sentiría ni la mitad de lo que siento ahora, y las ganas de luchar por algo, no sentiría a las 5 de la mañana esas ganas de protegerte más que nunca y de decirte todo lo que te amo.
Si tú no estuvieras, no sentiría nada de lo que estoy sintiendo ahora.
Y sé que si yo no estuviera muchas de las cosas que sientes hoy, serían distintas o simplemente no existirían.
Si tú no estuvieras yo me sentiría sola y si yo no estuviera, hoy tu vida sería distinta.
Hoy tengo la certeza de sólamente una cosa: la sincronía jamás fue tan hermosa.
Ps: Siempre voy a tener las mismas manos para secarte la cara, siempre voy a tener las mismas manos para hacerte cariño, siempre vas a escuchar de mi las mismas palabras que te repiten que no te rindas jamás, siempre - y escúchame - siempre me vas a tener a mi, de todas las formas en que me tienes y me puedes tener, porque yo no tengo ganas si quiera de dejar de tenerte.
(Andrea Labarca - Si te volvieras real)